VIDA SALUDABLE 0

3 pasos para mejorar tu relación con tu cuerpo y la comida

Toda relación que intentes mantener, alimentar o sanar, tiene un origen llamado amor propio. Seguramente, habrás escuchado que la principal relación que tenemos es con nosotros mismos y es la pura verdad.

Por lo tanto si no entiendes porqué te cuesta tanto bajar de peso, mantener una alimentación sana, llevarte bien con tu pareja o tu jefe, la respuesta eres tú. Hay trabajo por realizar, pues cada una de estas relaciones es un reflejo de tu conexión personal: cómo te hablas, cómo te tratas, si vives el presente, vives para cumplir las expectativas de otros, etc.

La relación con la comida y tu cuerpo es muy didáctica para evidenciar tu autoestima, “Como comes, vives”.

Te comparto algunas estrategias para empezar un cambio al respecto, para acceder a un estado de bienestar que seguro anhelas.

Escucha como te hablas

Escucha tus palabras y observa tus pensamientos.  Si los anotas  podrás darte cuenta cuáles se repiten y llegan a comandar tu vida. A quién escuchas generalmente, a tu crítico interno (es el ego que siempre duda y es fatalista) o a tu coach motivador .

Si quieres cambiar tus hábitos, tu peso o conseguir una mejora corporal, que siempre sea desde el amor propio, no desde la lucha o miedo.  Esto estresa a tu cuerpo y no trabaja.

Disfruta la comida

Un factor clave y olvidado para mejorar tu relación con la comida, es el placer al comer. Cuando nos desconectamos de nuestro cuerpo, debido a la ansiedad o las dietas extremas, no podemos disfrutar lo que comemos. Es muy importante comer lo que nos gusta, cuando prohibes algo, más ganas de comerlo te darán y ello te puede llevar a un descontrol.

Si te permites comer con placer, seras capáz de autoregularte y liberarte de la presión, del control, de la restricción, de la culpa.

Reconoce la diferencia entre hambre real y emocional

No todas las veces que te asalta el hambre, es de comida. ¿Y cómo darse cuenta?

  • Si tu hambre es intempestivo, es decir aparece de un momento a otro, sobre todo cuando estás aburrida, preocupada, ansiosa, estresada, etc.  No es hambre real.
  • Si tu hambre es imperativo, es decir si quieres comerlo A H O R A. No es un hambre real.
  • Si tu hambre es muy específico, sólo quieres ESE pastel de choclo sino mueres. No es un hambre real.
  • Si luego de comer y saciar ese hambre, sientes culpa. No es un hambre real.
  • Es un antojo o hambre emocional. Pero no te sientas mal por ello, es normal. En realidad es un mensaje que tu cuerpo quieres que escuches para que tomes acción.

Todos somos capaces de descubrir esa emoción oculta, ese deseo interno que demanda nuestro cuerpo. ¿Cómo hacerlo? En ese instante, para, respira y si puedes, cierra tus ojos.  Luego pregúntate: ¿realmente lo necesito?  Finalmente, profundiza con curiosidad y sin juzgarte: ¿Qué es lo que realmente quiere mi cuerpo, para qué lo quiere?

Quizá sólo necesita una pausa del trabajo, un abrazo, un masaje, reír, etc. en vez de ese chocolate. ¿Quién se atreve a intentarlo mañana?

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Buen inicio de semana y ¡qué estés bien!

 

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